El valle de la muerte es lo que llamamos los que emprendemos al momento que va desde que iniciamos el proyecto hasta que este es capaz de cubrir los gastos generales del negocio. Lo que para otros es la travesía del desierto, para cualquier empresa es el valle de la muerte.
Además, dentro del valle de la muerte encontramos distintas fases; una inicial de euforia por empezar, la crisis (que muchos no llegan a superar) y la fase de esperanza.
1º. La fase de euforia, normalmente tenemos dinero y por haber dado el paso ya nos creemos más que los demás (lo somos, pero no es el momento de celebrarlo) aquí nos acomodamos, simplemente. No tenemos una visión del alcance de la nueva aventura que hemos empezado y no somos conscientes de como terminara el invento.
2º. Aqui viene lo complicado. La crisis. En esta fase o estamos gastando demasiado dinero, o los plazos de terminación del proyecto/producto/prototipo/servicio se están alargando mucho mas de lo previsible, los errores a la hora de confeccionar el equipo que debe ser capaz de llevar adelante el proyecto se ponen de manifiesto; o muy probablemente todo a la vez, ademas del desgaste y cansancio acumulado por parte del emprendedor. La capacidad para ver, aprender y enmendar los errores es la clave de que lleguemos a puerto. En este punto se decide el éxito o el fracaso. Todo o nada, como el anuncio.
3º. La fase de esperanza empieza en el preciso momento en que tomamos consciencia de nuestras debilidades y errores. Una vez hemos sentado las bases de forma correcta, es decir, hemos ajustado el gasto haciendo mucho más con mucho menos, hemos invitado a abandonar el proyecto a aquellos que nos perjudican al resto y hemos incorporado a nuevos socios y hemos solventado los errores de enfoque de negocio solo queda mejorar y con tiempo alcanzar el éxito.
Abandonando el sentido figurado, el valle de la muerte es un desierto que se encuentra entre California y Nevada, conocido por ser uno de los lugares con mayores temperaturas en verano. Curiosamente, en el valle de la muerte, se produce un fenómeno extraño: el fenómeno de las piedras que (aparentemente) se mueven solas. Existen muchas teorías al respecto pero lo que esta claro es que hay una fuerza que las mueve. La misma fuerza y la misma combinación de elementos para que las piedras se muevan solas, que necesita un emprendedor para culminar con éxito un emprendimiento, porque digan lo que digan, emprender es muy muy jodido …


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A las rocas las moverá el viento. Es broma…